De nuevo ese sueño… De nuevo las humillaciones, los golpes, el
lacerante dolor y, por encima de todo, la risa de Gica, esa risa que sabía
jamás olvidaría. Como sabía que jamás olvidaría todo lo que durante cinco años
había pasado en aquel húmedo y oscuro sótano…
El muchacho se despertó entre gritos y completamente empapado de sudor. Miró a su alrededor asustado, pero allí no había nadie, solo oscuridad. A ciegas rebuscó en los numerosos bolsillos de su chaleco hasta que se hizo con el arrugado paquete de cigarrillos Marlboro que había encontrado en el cadáver de aquel americano. Sacó un pitillo y lo encendió con el encendedor dorado que el mismo americano sujetaba entre sus manos temblorosas cuando le rebanó el cuello. Le gustaba ese encendedor. Le gustaba el corazón que había grabado en él, y también la inscripción, aunque no tuviera ni idea de su significado. I love you, honey. Come back soon.
Sonaba tan bien…
